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Mostrando las entradas etiquetadas como poema de amor

Tengo talento escondido

Tengo talento escondido Tengo talento escondido, muere a cada instante... allá, más lejos del olvido. Espero sentado sensato en el parque de las hadas; el sol muere a mi costado y el viento triste, también, como mayo. La columna nació cansada, cae con ella las hojas verdes, y mi agotada loca palabra corre a lo lejos hasta perderse. Segundo a minuto, de mi abusa el olvido. Leer más de... Colección Los muros de mi castillo

Tormenta

Tormenta En medio del cristal, una tarde en la nada, un tiempo sin consuelo... melancolía nueva. Y lloré cuanto pude hasta agotar el cielo y me arrastraste hacia dolor !Como sufren los elfos! Vuelvo a empezar, pero mis manos yacen cansadas, no hay una esperanza: mis pies me sangran. Y la luna me vuelve a cubrir, no deja de brillar... lloro otra vez… mi alma perdida... esta. Leer más de... Colección Los muros de mi castillo

Salmo a la expiación

Salmo a la expiación Toqué sutilmente con mi mano la puerta de tu morada más no respondiste al llamado de mi alabanza. Los golpes se volvieron más escandalosos pero ni siquiera te asomaste por los lados. Insistí restregando mi rostro por la ventana y sólo fui recibido por una vela insipiente.    Caminé alrededor explorando tu alba más sólo halle una calle cerrada. Decidí esperarte acostado en el primer escalón pensando que pronto me atenderías sin temor. Sin embargo sólo me alcanzó el consuelo de una mañana, la cual tuve que seguir, nuevamente, hasta mi cama. Leer más de... Colección Los muros de mi castillo

A la media noche

A la media noche A la media noche retorno a la muerte temporal en la misma tumba a descansar, regreso a mi derecha: sigue sola mi senda. Empiezo a correr hacia atrás, percibo una agridulzura, una agridulzura proveniente de tus dos hermosos vientres, esos que me siguen atacando porque fui yo el despiadado. Así que sólo me sentaré con esperanza a que renascas, que seas parida por la luz solar, y seas amamantada por la mañana frescural. Equivocarme otra vez yo ante Dios juraré: jamás de los jamaces yo lo haré, pues el dioxido de tus pulmones, es suficiente para mi templo verde que se topa de flores para que cuando tu gustes, llegues y decidas quedarte: para nunca hacia atrás volver. Leer más de... Colección Los muros de mi castillo

Renuncia a tu vida y te ataras al mundo entero.

Renuncia a tu vida y te ataras al mundo entero. Con tu mente… lograste elevar mis desnutridas plegarias hacia una realidad permanente que se enreda sobre las ramas del tronco del árbol de la vida. Con tu existencia… derribaste las púas de las rejas oxidadas que amordazaban mi seca y moribunda garganta. Con tu mirada… segaste la potestad de la muerte que tiene sobre los yacimientos que no sacian la sed de los malaventurados.   Con tu boca… desenvainaste la infección que mantenía en el silencio a las rocas de mis cuevas donde por mucho tiempo solo se arrastraron alacranes. Con tus manos… desvaneciste la congestión que ahogaba la fuerza de la tormenta eléctrica que doblegaba a mis enemigos. Con tus alientos… soplaste los vientos que formaron los puentes para dar el don de la movilidad al barro que diariamente cubre y recubre mis actos. Con tus palabras… desmembraste la raíz de mi timidez que me mantenía en el interior de un cua...